ETA ha conseguido matar en Mallorca. No es que no lo hubiesen intentado antes, intentaron asesinar al jefe del Estado y masacres indiscriminadas como la de las viviendas militares -hoy expropiadas y derruidas por el Ayuntamiento de Palma- del Baluarte del Príncipe.
La isla de la Calma se creía invulnerable a la barbarie de los terroristas pero, dos muertos después, la ilusión ha desaparecido. Es posible que los terroristas todavía campen a sus anchas por la isla, tomando en sol en alguna cala sin levantar sospecha alguna. Los mallorquines hemos permitido además, el caldo de cultivo que hace esto posible. Ayer, pocas horas antes de que la bomba explotase, el Lobby per la Independència titulaba así: “El front ultra espanyolista i anti basc PP/PSOE dóna ales als terroristes d’ETA” (que traducido y para que no quepa duda es: el frente ultra españolista y anti vasco PP/PSOE da alas a los terroristas de ETA). Unos señalan los objetivos y otros ponen las bombas, y luego a recoger las nueces. Porque de eso se trata, grupos radicales de nacionalistas han recibido el amparo de las instituciones públicas a través de subvenciones y manga ancha para controlar la educación y los medios de comunicación en Baleares. Para que un grupo terrorista pueda cometer sus actos asesinos necesita santuarios en los que protegerse y dinero, mucho dinero. Subvenciones y partidas presupuestarias que salen de los bolsillos de los contribuyentes, del mismo bolsillo en el que los gobiernos no encuentran un solo euro para construir un cuartel para la Guardia Civil con las medidas de seguridad pertinentes.
La hipocresía de la élite política es vergonzosa, tras la “unidad de los demócratas” se amparan quienes se reunieron con los terroristas en Perpiñán, los de Lizarra, los del “barco de rejilla”, las que clamaron “dialoguen” tras la muerte de Ernest Lluch. Pero, sobretodo, el mismo gobierno que “dialogó” con los “hombres de paz” aún cuando éstos provocaron sangrientos “accidentes” y toda una cámara de representantes que autorizó la negociación con los terroristas. Terroristas que no son “mierda” sino personas no muy diferentes a nosotros salvo en su imposición de un proyecto totalitario que implica el exterminio del contrario. No debemos confundirnos, no es la “sinrazón” lo que los mueve sino un objetivo claro y definido al que poco a poco se han ido acercando gracias a las cesiones y políticas de apaciguamiento de esos “demócratas”, tan unidos ellos. Para terminar con el Terror que celebra ya su 50 aniversario hay que aniquilar el huevo de la serpiente, no sólo capturar a los asesinos y meterlos en la cárcel sino impedir que se les ampare, comprenda y financie. Y para eso, sobran algunos de esos “demócratas”. No podemos permitir que nuestros vecinos nos señalen para que luego los más radicales aprieten el gatillo.
En unas horas estaré en Mallorca, donde colgaré un bandera con un crespón negro en señal de duelo por los dos guardias civiles asesinados cobardemente a distancia. Y será la española, roja y gualda, porque es la misma que estos dos chicos inocentes llevaban bordadas en sus uniformes; porque es el símbolo y razón por las que los terroristas los han matado. Por la libertad, por España.
Mi respuesta es un “claro que no”, ¿por qué limitarse a una cuando pueden eliminarse las dos?
Con todo, los internautas piensan de forma abrumadora (un 91 por ciento) que eso de mantener con sus impuestos dos televisiones como IB3 y Televisión de Mallorca es un mal negocio. Si alguien más quiere votar aquí tiene la encuesta.
Por aquello de ser un poco coherentes espero que las tres cabezas de bronce continúen por mucho tiempo en el Museo Arqueológico Nacional. Allí, junto al fósil del Myotragus Balearicus, alejados de los iluminados que coleccionan pegatinas de toros y anti-autovía en sus coches mientras circulan por esas mismas autovías protegidos del calor gracias al aire acondicionado orgullosos de haber declarado que Costitx es, ya y para siempre, un municipio, profunda y religiosamente, antitaurino.
Por cierto, soy incapaz de encontrar el enlace de la versión en castellano de la web del Ayuntamiento de Costitx. Lo único que he conseguido encontrar ha sido esto.
El ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser Presidente o Designado.
El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos, y quedarán inhabilitados por diez años para el ejercicio de toda función pública.
Artículo 239 de la Constitución de la República Honduras.
¿Se acuerdan del juego de las sillas? Algo parecido parecido parece estar ocurriendo en UM, ejemplo de burocracia partitocrática y caciquismo cutre. Mientras tanto, este vídeo resulta de lo más gracioso:
Doce años han pasado ya desde que ETA secuestró y asesinó a Miguel Ángel Blanco. Un muerto más para las sangrientas estadísticas pero un punto de inflexión en la lucha contra el terrorismo. O eso creíamos, porque hubo quienes volvieron a negociar y apaciguar a los terroristas hasta que mataron a uno de los suyos. Hasta entonces, solo había hombres de paz y accidentes. ETA, volvió a tener presencia en las instituciones del País Vasco y, al final, una voltereta electoral consiguió desalojar a los nacionalistas del poder. Mañana, ya se verá.
Aunque pasen los años no debemos olvidar. Lo mataron por pensar diferente, para amedrentar a aquellos que con su palabra se oponen a los planes totalitarios de unos exaltados, cobardes y sanguinarios. No debemos olvidar.
He olvidado cuándo ocurrió y a dónde me dirigía pero siempre recordaré aquella pareja con la que me cruce a las 8 de la tarde en las calles de Palma de Mallorca. Iban de la mano y él sujetaba un transistor por el que empezó a escucharse el inconfundible Stand by Me de Ben E. King al que siguió el no menos inconfundible Corría el Año… con el que ha empezado César Vidal cada uno de sus programas en COPE.
Ayer, pudo escucharse por última vez en esa cadena pero no se trata de una despedida sino de la penúltima, siempre hay tiempo para más. En septiembre, tanto su voz como la de Federico se podrán continuar escuchando gracias a la nueva esRadio. En esta nueva frecuencia, las voces de estos gigantes de la comunicación seguirán llegando a esa pareja con la que me cruce un día a las 8 de la tarde. Porque su grandeza durante todos estos años no ha sido solamente la de utilizar los micrófonos como altavoz de su conciencia sino que además han logrado que muchos despertaran del sueño inducido a los que los había sometido el paradigma dominante de la izquierda, sacudiéndose los complejos sin avergonzarse de lo que son. La misma razón que ha llevado a la dirección de COPE a no renovar sus contratos.
Son tiempos de apaciguamiento, de renovar la connivencia del poder con los medios de comunicación como ocurrió durante la Transición. Entonces, no hubo vencedores ni vencidos, los crímenes se escondieron bajo las alfombras y la estructura de poder permaneció inalterada a pesar de otorgarle una aparente legitimidad democrática. Responsabilidad informativa lo llaman. Hoy, algo parecido ocurre de nuevo tras la masacre física y psicológica del 11-M.
Por eso, más que nunca, sus voces aparecían como estridentes ante oídos para los que no hace tanto sonaban melodiosas. César Vidal y, sobretodo, Federico Jiménez Losantos, se habían convertido en personajes demasiado incómodos recordando día tras día a la casta que nos gobierna -estén en el poder o quieran heredarlo- sus pecados de origen. Y en España, quienes se enfrentan a los poderosos siempre terminan decapitados. Por suerte, todavía quedan resquicios de esperanza. Exiliados de Diario 16 y Antena 3 se acogieron a sagrado en la cadena COPE hasta que los representantes de Dios sobre la tierra aguantaron los envites que llegaban a de la izquierda y, todavía más dolorosos, de la derecha. Ahora, ya solo les queda la última estación de este largo peregrinaje.
Y por eso, más que nunca, sus oyentes les necesitamos; como aquella pareja con la que me crucé a las 8 de la tarde. Pero volveremos a escuchar la balada con la esperanza de que siga siendo la penúltima; de que siempre habrá un mañana en el que haya quienes -acertada o equivocadamente- puedan criticar a los poderosos bajo la única responsabilidad de su libre conciencia.
Ayer noche muchos comercios de Palma permanecieron abiertos hasta la medianoche en una iniciativa que sus promotores han dado en llamar Palma Thursday night fever!
Todo apunta a que ha sido un éxito y algunos se sorprenden de lo que parece evidente: “Son casi las once de la noche y la calle está llena de gente, mientras que otros días a las nueve ya no hay nadie”.
Los creadores de empleo a golpe de decreto suelen olvidar que solo la libre competencia y la libertad de elección son la clave del éxito y del progreso; de los empresarios, trabajadores y consumidores. El cliente siempre tiene la razón y los comerciantes deben adaptarse a los gustos y modas del mercado, de lo contrario venderán productos que a nadie interesa comprar ni necesita. De la misma forma, deben venderlos a las horas en las que éstos puedan comprarlos. Parece obvio, pero la actual hiperregulación laboral lo hace complicado. Sólo algunas triquiñuelas como esta o delimitar zonas de interés turístico abren una ventana a una mayor libertad.
Como siempre, aquellos que prefieren vivir de rentas cómodamente alzarán su voz contra esta iniciativa pero los hechos son tercos y la experiencia demuestra que la gente lo agradece. Recuerdo la oposición de la izquierda a la apertura de El Corte Inglés en la Avenida Alejandro Rosselló de Palma. Entonces, decían defender al pequeño comercio frente a la tiranía de los grandes almacenes pero la realidad es que en una zona moribunda a efectos comerciales han crecido cantidad de negocios -pequeños, medianos y grandes- que la han convertido en un eje de prosperidad que ha terminado beneficiando a todos. Y es que como se lee en la noticia de Última Hora “mientras que las calles donde los comercios decidieron permanecer abiertos hasta la medianoche estaban llenas de vida y animación; en las que no lo hicieron presentaban una imagen desierta”. Y todo, sin necesidad de gastar un euro del bolsillo del contribuyente en políticas de dinamización y participación.
Ahora solo queda preguntarse ¿por qué no todos los días? ¿por qué poner fronteras al libre mercado? Que lo decida la soberanía del consumidor mientras que los empresarios incapaces de adaptarse al mercado echen el cierre y se dediquen a otras cosas en las que puedan aportar algo.
Las multitudes se agolpan, las manifestaciones se reproducen por doquier y la gente se mantiene insomne a la espera de que el presidente Zapatero defina el concepto de “vida útil” en una ley. Ya era hora, España y el mundo entero esperan ansiosamente esta reforma legal que pondrá fin a una de nuestras principales preocupaciones. Por suerte tenemos un gobierno progresista que se dedica a estas cosas. Sabemos que será una tarea complicada, que requerirá reuniones, comisiones de asesoramiento y decisiones arriesgadas. Pero todos los sacrificios merecerán la pena para definir -por fin- un concepto discutido y discutible como el de vida útil de una central nuclear. Gracias ZP.
Mientras tanto, y por si acaso, cerraremos centrales nucleares aunque los expertos recomienden mantenerlas en funcionamiento. El mesías Zapatero hoy nos lo ha recordado: “Nada ni nadie va a afectar a una decisión del presidente”. Nada ni nadie, sólo él conoce la verdad. Somos afortunados de tenerle como presidente y guía moral.
Nadie puede ser condenado por decir estupideces ni avergonzarse de hechos inevitables. Tampoco es cuestión de estereotipos, cada uno es libre de embutirse en licra y agitar abanicos multicolor. No, el verdadero problema que esto esconde es la ambición totalitaria del movimiento homosexual.
Bajo la apariencia de movimientos inocuos como el LGTB –no hay que dejarse a ninguno- o el ecologismo se esconden los transformadores sociales de siempre. Una pequeña vanguardia iluminada quiere guiar a una humanidad extraviada hasta la felicidad. Desprecian la naturaleza humana y no admiten la realidad, lejos de eso pretenden modelar a los hombres según una idea platónica de perfección que solo habita en sus delirios dictatoriales. Asistidos por la razón han descubierto el bien común, su misión es esparcir esta verdad y planificar nuestras vidas para que encajen en el nuevo orden, un orden perfecto en el que el mal puede ser erradicado y la imperfección se convierta en un recuerdo del pasado. Lo de menos es que los sujetos compartan esa misma idea del bien común o de la felicidad, de ahí la extrañeza que manifiestan los dirigentes de estos movimientos cuando descubren que las sociedades no se comportan según las leyes que ellos han dictado. Dice un tal Toni Poveda que “La conciencia de la sociedad no está al nivel de las leyes aprobadas “. Ni lo está ni lo estará, porque la conciencia es algo que escapa al control de las leyes.
A todos aquellos que no comparten este delirio colectivista se les etiqueta como enemigos del todo, los que en su día fueron traidores a la patria hoy son homófobos. Cambian los colores de las banderas pero los de siempre se envuelven en esos trapos colectivistas para proteger sus desbocadas ambiciones.
Es por esto que los teóricos queer se esfuerzan en dinamitar instituciones espontáneas como la familia y no cesan en sus ataques a instituciones tradicionales como la Iglesia. Ninguna es una amenaza real para los homosexuales; todo homosexual es el fruto de la unión entre un hombre y una mujer; y la Iglesia está formada por sus feligreses. El movimiento homosexual, en cambio, pretende influir sobre toda la sociedad a través de leyes universales sin que nadie pueda opinar ni objetar en contra.
El problema, con todo, reside en que estos movimientos dominan el paradigma y es lo que lleva a que una marea bienintencionada inunde el centro de Madrid avergonzándose de ser heterosexual. Esa es la conciencia de la que habla Toni Poveda, eso es lo que pretenden. Y ya saben, todos los que no nos plegamos servilmente a la dictadura de lo políticamente correcto tendremos que ser reprogramados tarde o temprano anulando cualquier atisbo de individualidad.