será que no entiendo de arte
El Infierno Vasco
No todos los cineastas son serviles al nacionalismo e indiferentes al terrorismo. Iñaki Arteta estrena su nueva película- documental y, a diferencia de Al Gore, ha encontrado muchas dificultades para distribuirla. ¿Será que a los españoles les importa más el calentamiento global que los asesinatos de la ETA?
De momento, se proyecta en las siguientes ciudades a partir de mañana:
Madrid (Cine Paz), Barcelona (Cine Alexandra, Bilbao (Multicines), Vitoria (Cine Florida), Valladolid (Cine Casablanca), Albacete (Cine Candilejas), Gerona (Cine Albéniz), Santander (Cine Los Ángeles) y Pamplona (Olite).
El que esto escribe aprovechará algún momento del fin de semana para acercarse al cine Paz, les recomiendo que hagan lo mismo si tienen la suerte de vivir en alguna de las ciudades de arriba.
SOS racismo
La demagogia lo inunda todo y un discurso racista se ha apoderado de los medios y la gente común. El Mundo titulaba que con la victoria de Obama cambia el color de la historia, coinciden todos en que la elección de un negro es histórica. Pero, ¿acaso eso importa? Siempre creí que el sueño de Martin Luther King no consistía en llegar a ser presidente por el color de la piel sino en serlo independientemente del color de la piel.
¿Se imaginan a un gitano ganando las elecciones generales en España? ¿Cómo titularía El Mundo?
Los hipócritas que demonizaban a los Estados Unidos ahora los alaban. ¿En cuántas ocasiones habré escuchado a lo largo del último año que Obama no podría ser presidente debido al color de su piel? A mí no me preocupa el color de su piel sino un discurso vacío contaminado por ideas que han demostrado ser una ruina para el progreso de la sociedad. Están de acuerdo en el cambio pero nadie sabe explicarme hacia dónde se mueve ese cambio. ¿Se imaginan que alguien les propone cambiar de casa porque la suya es pequeña y antigua? Un benefactor que nos invita a abandonar nuestra morada porque necesitamos un cambio, un lugar mejor donde vivir sin estrecheces y con todas las comodidades. Pero llega el día de la mudanza y, a pesar de habernos repetido una y otra vez lo mal situada que estaba nuestra casa y el mal estado en que se encontraba, nadie nos ha enseñado un plano ni nos han dicho en que calle está localizada. En esa situación nos encontramos ahora, con lo puesto, cargando unas maletas enormes a la espera de que un gran benefactor nos pase a buscar y nos lleve a nuestro nuevo hogar. El cambio ha llegado.
Michael Crichton
Sí, se puede
No entiendo a los progres. Una sociedad racista, fundacionalmente esclavista y con leyes de segregación racial que estuvieron vigentes hasta hace dos días, ha elegido a un presidente negro. Su discurso se ha venido abajo pero siempre podrán argumentar que la discriminación de género está por encima de la racial. Supongo que aquellos nos creemos el sueño americano de que cualquiera, con esfuerzo y trabajo, puede llegar hasta lo más alto no ha tenido nada que ver.
A los que creemos que Obama puede ser una calamidad nos queda el consuelo de que los Estados Unidos de América dejarán de ser culpables de todos los males pasados, presentes y futuros. Habrá que ver cuánto le dura la bendición de la progresía y medios de comunicación. Porque, y en esto no han caído los apaciguadores y buenistas de turno, Obama tendrá que hacer valer la fuerza para demostrar que no va de farol. Aunque parezca una contradicción, McCain no tenía que demostrar a los enemigos que habría utilizado la fuerza llegado el momento; Obama, en cambio, tiene que demostrarlo todo. Esas vidas importarán tanto como las bombardeadas por Clinton, bastante menos que las liberadas por Bush.
Y disculpen el pesimismo pero temo que la reforma del sistema financiero que promete será la peor de las posibles. Una nueva era de socialismo de Estado que pesará como una losa sobre los contribuyentes. El cambio ha llegado pero yo me encuentro como el día que escuché a Obama por primera vez: palabras grandielocuentes con capacidad para movilizar voluntades y poco más.
Sí, se puede, pero todavía no sabemos muy bien el qué. Y lo que se intuye no es tan bonito como lo venden. Eso sí, lo han vendido de puta madre.
Algo no cuadra
La larga carrera que termina con el veredicto de los votantes americanos ha resultado una de las más extrañas y puede que su final nos depare algunas sorpresa. Si gana Obama la celebración de Pepiño en Cuba puede ser apoteósica, ¿qué le habrá reservado el coma-andante? Puedo imaginarlo pero prefiero no escribirlo para evitar cualquier tipo de querella.
Hace ya casi un año en las predicciones anuales que publica The Economist parecía más que seguro que el 44 presidente de EEUU sería mujer. No eran los únicos, encuestas, medios de comunicación y vox populi así lo profetizaban. Algunos nos mostramos reticentes a ver como posible la nominación de un senador junior, desconocido y marido de su mujer. Su principal activo: una elocuencia embaucadora y una ambición que le ha llevado a publicar dos libros de memorias a sus 47 años. ¿Suficientes para ganar la confianza de la mayoría de los demócratas? Creo que no, la clave habría que buscarla en la dirección del partido capitaneado por el radical Howard Dean que invalidó las primarias de Florida tras un adelanto no aprobado de las mismas. La escusa perfecta servida en bandeja de plata que marcó un punto de inflexión en la campaña terminando con las aspiraciones presidenciales de Hillary Clinton. Por el momento.
Desde entonces, Obama ha tenido a los medios de comunicación y don dinero (indicador más fiable que las encuestas pero no suficiente). Pocos son los que se mantienen optimistas entre los conservadores (neo, teo, o simplemente con). Yo no me resigno a aceptar una victoria de Obama hasta que no se haya producido. De hecho, observo cifras y tendencias extrañas en las encuestas publicadas. ¿Obama muy cerca de McCain en Arizona y ganando en Nuevo Mexico? ¿Florida con el candidato que hablaría con Ahmanineyad? Tampoco veo claras las proyecciones en los estados de los grandes lagos. Un dato, la mayoría de encuestas se han hecho mediante llamadas telefónicas… a móviles.
O tal vez simplemente me niego a admitir la realidad. En cualquier caso, si hoy tuviera la nacionalidad estadounidense, votaría por John McCain y Sarah Palin (¿miedo sr Aristegui? Hágaselo mirar, porque ha comprado la propaganda de los progres según la cual usted les da miedo). Pero claro, mal que les pese a muchos, son los americanos los únicos que eligen a su presidente. Y les parecerá mal.






