A destiempo y a contrapié tiro del hilo de la movida liberal y descubro aspectos de algunos compañeros de la blogocosa que me causan cierta preocupación.
Soy poco amigo de bajar a la arena a pelearme cuerpo a cuerpo con otros liberales pero me veo en la obligación de hacerlo al leer lo escrito por Smith en su Batiburrillo. Por mi despiste congénito siento responder con retraso.
A cuenta de unos premios de esa asociación subvencionada que es la FELGTB pero que solo se representa a sí misma y a sus intereses, Smith aprovecha para verter morcillas homófobas -miren que soy poco amigo del palabro- alejadas de la ortodoxia liberal.
Dice que “por mucha repugnancia que despierten entre muchísima gente decente, han de ser respetadas si las practican en su nauseabunda intimidad”.
No me preocupa lo repugnante y lo nauseabundo que le puedan parecer ciertas prácticas sino el concepto que tiene de “decencia”. Se agradece que las respete en su intimidad y uno se pregunta qué hará Smith cuando vea a dos maricas besándose por la calle. ¿Lapidarlos? ¿Vomitar debido a las náuseas? No le aconsejo pasear por Madrid donde parece que la heterosexualidad mengua día a día.
La decencia, la virtud y el bien común han sido, son, las entelequias enemigas del liberalismo. Esgrimiendo el bien común subyugan al individuo para defender al colectivo; para defender la virtud persiguen a los viciosos y en nombre de la decencia ajustician a los indecentes.
María José Villaverde ha escrito un libro que pone al descubierto la ilusión republicana que busca erigirse en garante de la decencia y del bien común creando hombres buenos, participativos y, sobretodo, decentes. Muy decentes. Ésta es la alternativa al liberalismo y el germen de todo totalitarismo.
Me aterroriza el pensamiento totalitario que subyace bajo estas, aparentemente, hermosas e inocentes palabras. Me aterroriza porque si existe la indecencia alguien debe separar lo decente de lo indecente, y ese alguien todopoderoso -el partido, el Estado, el líder religioso, la mayoría, el dictador arbitrario…- tiene derecho a enseñarnos el buen camino, la vía a nuestra felicidad. Rousseau escribió que “quien se niegue a obedecer la voluntad general será obligado a ser libre”. Pero claro, esa es otra la libertad, la de los antiguos.
Al parecer Smith conoce los límites que separan lo decente de lo indecente. Yo, en cambio, los desconozco pero me niego a que nadie me diga lo que puedo hacer o dejar de hacer; las prácticas que son decentes y cuales indecentes.
De aquí nace mi pasión por la libertad y mi desconfianza hacia todo poder que siempre ambiciona ser Leviatán; la preferencia a la competencia antes que al monopolio; la libertad a la esclavitud. Las ideas de virtud y decencia esconden una uniformidad ideal en la que todos podemos ser buenos -o forzados a serlo- evitando toda excentricidad y toda diferencia. Una concepción del mundo en la que “solo existe una única concepción del bien, convierte al disidente en culpable”.
Y bien lo sabemos en este país de ingratos en el que la envidia hace que se le corte la cabeza a todo aquel que sobresale.
A Smith le recuerdo también las palabras de Cristo: “Que tire la primera piedra quien esté libre de pecado”. Yo no soy un ejemplo de virtud y decencia, sé que no puedo lanzar la primera piedra… ni la última ¿Puedes hacerlo tú? ¿Cuáles son los límites de la decencia?
Creo que algunas de las bajas en Red Liberal están relacionadas con todo esto. Tampoco lo entiendo. ¿Es mejor abandonar la lucha para que el discurso batiburrillo se haga mayoritario? Esperanza Aguirre -otro de los tabús de Red Liberal, ¿acaso no se pueden mostrar las preferencias por unos u otros? A unos les parecerá la nueva Agustina de Aragón y a otros una populista oportunista, ¿y?- diría que hay que dar la batalla de las ideas. Para eso estamos y para eso Daniel Rodríguez Herrera creó esta casa común de todos los liberales. ¿No?
No halagaré a Dani pues la admiración que siento por su persona y todo cuanto ha levantado, con ayuda de pocos y la marea progre en contra, me harían caer en cursilerías babosas que prefiero evitar.
No entiendo, por tanto, las posturas de algunos que se sienten incómodos en Red Liberal cuando, en el fondo, barrunto que todo se debe a las ambiciones, legítimas, de crear un agregador de bitácoras alternativo. Bien, no me parece mal, la competencia es positiva y mejora el producto así que suerte en esa nueva empresa.
Yo, de momento, prefiero quedarme al lado de los que empezaron cuando ser liberal estaba incluso peor visto que ahora. Quedarme con los que nunca me han reprochado o censurado una sola de las anotaciones que por aquí se han escrito con mayor o menor criterio y que han sido, y son, un ejemplo a seguir.
Otro día, quizás, prefiera ya no estar aquí. Pero ese día todavía no ha llegado y siempre descubro anotaciones brillantes que no siempre defienden mis posturas pero de las que puedo discrepar en total libertad.










Muchas alforjas para un muy corto viaje. Un viaje a la adulación y la impostura sectaria: con lecturas épicas de Redliberal incluídas…
Como diría Paul Atreides: ¡larga vida a los luchadores!
Stulti omnes servi
Comment by Iracundo — 10 May, 2008 @ 11:41 pm
Gran post. Felicidades.
Comment by Bend3r — 11 May, 2008 @ 1:33 am
Otra mamadita ochoochentista más.
Nihil novum sub sole.
Comment by Chispas — 11 May, 2008 @ 8:40 am
Bueno, yo sí creo que hay cosas que objetivamente están bien y otras mal. De hecho me parece contradictorio con tu soflama el querer corregir a alguien porque no piensa como tú. Si todo vale , TODO vale. ¿a qué viene rasgarse hipocritamente las vestiduras?
por otra parte, me parece ridículo citar a cristo, pero citándolo sólo en la mitad de sus palabras. Cristo le dijo ADEMÁS : “vete y NO peques más” No le dijo que como todos somos pecadores, todo vale. Tramposillo…
Comment by pau G. — 11 May, 2008 @ 9:09 am
Que pueda diferenciarse entre las cosas que están bien y las cosas que están mal no implica que alguien pueda establecer los límites de la decencia. Creo que eso de la decencia o lo virtuoso se escapa a la capacidad de juzgar del ser humano.
Y respecto a la cita he utilizado la frase que me parecía relevante como se hace siempre que se escoge una cita. Pero, ¿acaso la Iglesia no ha seleccionado y sigue seleccionado las citas y aquellos mensajes que más le interesan del mensaje de Cristo? Claro que siempre podemos empezar a tener en cuenta TODOS los pasajes bíblicos.
Comment by daimon — 11 May, 2008 @ 12:49 pm
Mirad, a mí me trae sin cuidado que a la gente le parezca bien o mal la homosexualidad, pero es exigible un mínimo respeto hacia los demás. Ni estoy de acuerdo con los que quieren restringir la homosexualidad a su “nauseabunda intimidad” ni estoy de acuerdo con los que quieren evitar que la gente muestre públicamente su catolicismo. Que cada uno se limite a meterse en sus asuntos y punto. No entiendo por qué la FELGTB tiene que opinar sobre el catolicismo ni por qué la conferencia episcopal tiene que valorar actitudes de personas que no son católicos. Que se meta cada uno en sus asuntos y dejen de dar la monserga. Creo que los términos en los que se expresa Smith son irrespetuosos y poco acordes con el liberalismo, que ante todo defiende la libertad individual y el derecho a vivir con arreglo a tus creencias y opiniones, sin imposiciones de organizaciones (estatales o no) salvo las limitaciones legales imprescindibles para asegurar que nadie pisotee las libertades de los demás.
Comment by Bend3r — 11 May, 2008 @ 3:25 pm
A mí me parece que del post de Smith puede extraerse una opinión personal acerca de los límites de la decencia, no que quiera imponerles determinados límites a nadie a través del Estado. Claro, que este tipo de opiniones suscitan que uno siempre se pregunte qué pasaría si estos tomaran el poder y los demás tuviéramos que tragarnos sus errores.
Lo que pasa es que los liberales suelen ser más humildes al hablar de lo que es decente y lo que no lo es, no atreviéndose a hacer afirmaciones precipitadas ni imponérselas a los demás. A los cristianos en general nos cuesta aceptar, no ya que la homosexualidad sea o no una práctica pecaminosa, pues la Biblia es clara al respecto, sino que podemos estar equivocados, ya sea en los contenidos, las formas o las motivaciones. Me parece demasiado simplista eso de que yo, por el hecho de ser cristiano, tenga que dar un trato de especial desprecio a los homosexuales, o a la homosexualidad, cuando todos somos pecadores y Jesús iba con publicanos y prostitutas sin dejar de denunciar el pecado.
Creo que la actitud de un cristiano liberal debería ser algo más benévola, sin llegar al paternalismo de los curas pero huyendo también de ese puritanismo farisaico.
Un saludo.
Comment by Samuel — 12 May, 2008 @ 5:06 pm