Evitando caer en la adoración, creo que Carlos Delgado es la mejor opción para presidir el PP de Baleares. Alcalde de Calviá batió a la eterna Margarita "corrupta" Nájera. Este hombre con un par de narices y pocos complejos ha propuesto que al catalán de mallorca se le llame por lo que es: mallorquín. Tres cuartos de lo mismo propone para el ibicenco y el menorquín. Lingüístincamente eso seguramente carece de importancia pero no políticamente pues supone plantar cara al catalanismo de ambiciones imperialistas. Yo, al menos, me niego a ser un catalán del este.
Nacido en una familia de rancio abolengo propietaria del Castillo de Bendinat, la primera impresión que tuve de él fue la del típico ppijo de los que medran en el partido y se reparten la ensaimada. Una imagen que cambió tras escucharle hablar y, sobretodo, verle actuar. ¿Lo primero que hizo al ser elegido alcalde? Eliminar las zonas de estacionamiento regulado, esas líneas de colores que tanto gustan a los liberales sección simpática y corazón socialdemócrata.
Más me gusta el candidato cuando veo que su blog se tiñe de color magenta, ¿guiño a los upederos baleares? Y me entusiasma cuando recuerdo que Grabiel "tunel" Cañellas cerró filas en torno a Rosa Estarás, presidenta del partido gracias a la espantá de Matas. Quien, por cierto, cruzó el Atlántico intuyendo, quizá, lo que se le venía encima. Lo de Rodrigo de Santos lo sabían las altas instancias del PP desde hacía… ¡3 años! Y las altas instancias son Matas y José María Rodríguez. José María Rodríguez es el secretario general del PP balear y nuestro particular Fraga balear, se ha sumado a lo de las primarias y es quien realmente maneja el partido y el reparto de la ensaimada. Entre Fraga y don Corleone.
La daminificada de todo esto es Catalina Cirer, alcadesa de Palma cuando su teniente de alcalde le daba al polvo blanco y satisfacia sus apetitos sexuales con dinero público. Lo grave, claro, es lo del dinero público. Catalina Cirer también se presentará en el congreso regional para aspirar a la presidencia pero parece que el no haberse enterado de lo que hacía su mano derecha a cargo de los presupuestos de Ciutat y el espaldarazo de su padre político (Gabriel "tunel" Cañellas, al que ella todavía llama president en público) a candidata oficialista hacen que su candidatura sea inviable.
¿El menos malo de los tres? Carlos Delgado, sin duda.









