Valencia. Nos encontramos a las puertas de las vacaciones estivales pero antes los populares tienen una cita política que marcará el rumbo de su partido. Rajoy somete a votación su candidatura en un Congreso que se había pronosticado tranquilo de no ser por una candidatura alternativa de última hora que ha perturbado a los allí reunidos.
Una candidatura anunciada en el último minuto aunque es el resultado de una ambición anunciada y, de algún modo, esperada. Gallardón se presenta y propone un modelo diferente al Aznar y Rajoy. Los delegados que han enviado las agrupaciones territoriales votan y Gallardón pierde, por un estrecho margen, frente a un Rajoy crecido por la legitimidad democrática que le ha investido la votación. Ocho años después, termina la herencia del “dedazo”, cacicada de las postrimerías del aznarato.
Esta pequeña ficción, improbable pero no imposible, podría ser la única salida del líder popular por dos veces derrotado. Quedaría legitimado de cara al interior de su partido y hacia el exterior al librarse de la sombra de la elección dactilar de Aznar.
Claro que esto no va a pasar y, puestos a imaginar, ¿por qué no una candidatura de peso capaz de desafiar la mediocridad que ha impuesto Rajoy con su equipo de sorayas? La vuelta a la arena política de un Rato aclamado por las bases del partido o el impulso de una Esperanza ungida por los éxitos logrados en Madrid. O, incluso, un perfecto desconocido con un par de… agallas.
Media España merece que alguien acepte el reto de liderarla con apasionamiento y haga frente al buenismo vacío de un Zapatero que ha batido por dos veces a Rajoy y ya parece eterno.







No veo a Rato metiéndose en este berenjenal. No sé, yo lo veo muy pero que muy improbble. Ojalá el PP fuera como el Partido Republicano y viéramos unas primarias entre, por ejemplo Rajoy, Aguirre, Gallardón y Arístegui, con debates en televisión, proponiendo cada uno su modelo para el gobierno y confrontándolos. Sería la mejor forma de acabar con las tonterías y pataletas de Gallardón y de que por fín el Partido Popular pueda ser un partido inequívocamente liberal. Creo que las bases apostarían por políticas más liberales en vez de la réplica de la socialdemocracia que parece enquistada en los planteamientos de Rajoy. Ojalá hubiera primarias (sé que es imposible, hoy por hoy), pero por lo menos espero que haya un par de personas con valor y liderazgo suficiente para dar un paso al frente y presentar proyectos alternativos, y que sean gente con peso político dentro del partido. Sería muy triste que los pesos pesados permitieran un congreso a la búlgara a la espera de que Rajoy se estrelle y puedan lanzarse a por sus despojos. No sé por qué la cúpula del PP le tiene tanto miedo al debate interno, yo le tengo mucho más miedo a la mediocridad.
Comment by Bend3r — 6 April, 2008 @ 6:09 pm
Eso sería lo deseable, primarias en el PP (y en todos los partidos, pero bueno, hablamos de éste). Pero no las habrá; de hecho pienso que al final ni tan siquiera habrá candidatura alternativa de Esperanza Aguirre. Lo más probable es que haya que esperar otros cuatro años (que se dice pronto, pero no es moco de pavo) para que el PP se renueve. Pero en fin, allá ellos.
Comment by José García Palacios — 7 April, 2008 @ 3:41 am
Hombre, si Rajoy venciera por un margen tan estrecho lo suyo sería buscar un tercer candidato capaz de generar consenso. En el Partido Conservador inglés, cuando es líder es impopular se suele presentar un candidato de paja. Su derrota sirve para hacer evidente que el jefe no gusta. Poco después aparece el candidato alternativo de verdad y arrasa.
Comment by libertymad — 7 April, 2008 @ 9:11 am