Cuando llegué a Madrid me enamoré. Y seguramente sigo enamorado, aunque la ciudad que me cautivó en un principio me ha descubierto secretos que desconocía. Recuerdo las noches que se hacían día y parecían no terminar nunca; el movimiento, las gentes, el ruido, la vida… La pausa y la quietud no parecían tener cabida en un lugar así. Me equivocaba. He hallado rincones de paz, tiempos en los que la ciudad se contrae, aunque sólo sea para tomar un nuevo impulso, y se da un respiro a sí misma. Recorrer las calles mudas, tropezar con plazas quietas, acompañar a la soledad. Todo cuando unos pocos hacen posible que nada deje de funcionar, que la normalidad y la vida sigan adelante. Un Madrid desconocido.
un Madrid desconocido
motivos para creer
Ya no prometen “cambio” u ofrecen continuidad a través de los “hechos”. Ahora, dan –o piden- “motivos para creer”. Un acto de fe, una revelación mística para apoyar ciegamente al líder y a un partido que ya no es secta sino religión. Tienen el poder, lo quieren y harán todo lo posible por mantenerlo. Todo.
Rousseau lo dejó por escrito: “Sin poder obligar a nadie a creer [en sus dogmas], se puede desterrar del Estado a quien no los crea, no como impío sino como insociable, como incapaz de amar sinceramente la ley”. De ahí la importancia que tiene en su estrategia a largo plazo la Educación para la Ciudadanía.
cambio de rutinas y vicios
Escribo por escribir. Resulta que al volver ayer a casa caí en la cuenta de lo mucho que ha cambiado mi vida en cuestión de días. La reflexión es tonta, pero curiosa. Hace unos años que llevaba acostándome con César y despertándome con Federico. Parece que esta homosexualidad radiofónica era un exceso de vicio poco tolerable por mi tradicional educación –llegó tarde la Educación para la Ciudadanía en mi caso- así que abandoné a César para centrarme en quien más me importaba.
Pero eso era antes, porque ahora, sin comerlo ni beberlo, me encuentro que en lugar de despertarme escuchando su voz me acuesto con Federico al ir a dormir. En cualquier caso, lo importante es que cuando estoy en la cama sigue a mi lado. Y que dure.
re(nace) El Imparcial
Hoy, día 21 de enero a las 21h, vuelve a tomar cuerpo una antigua cabecera que marcó una época. Pero esta vez el papel forma parte ya de la Historia y para consultarlo tendremos que visitar su sitio web donde, además de encontrar un periódico constantemente actualizado, podremos descargarnos una edición diaria en formato pdf.
Una macheta idéntica a la que circulaba por el país entre los siglos XVIII y XIX, y que supone la continuidad de un proyecto liberal desde los tiempos en los que se combatían libros y panfletos como “La apología del altar y del trono” o los Coplones del padre Cádiz. La continuidad de una tradición que junto a “El liberal”, “El Censor”, “El Universal” o “El Español” de Andrés Borrego forma parte del periodismo liberal español.
Un proyecto interesante y sobre el que todo liberal que se excita al escuchar hablar de Cádiz y “la Pepa” deberá prestar especial atención. Esperemos que el contenido se encuentre a la altura de las circunstancias y no nos decepcione. Pero para eso tendremos que esperar a las 21h del 21.
Moncloa y Público
Me cuentan desde Palacio que lo que nació como proyecto gubernamental ha perdido el favor del César. Viajes del presidente y ruedas de prensa en las que ya no se cuenta con los periodistas del joven Público. ¿A qué se deberá esta pérdida de confianza?
la herencia de Matas
Jaume Matas dejó las Baleares para dedicarse al sector privado al otro lado del Atlántico. Pero detrás de sí dejó un partido político acostumbrado a la moqueta y a los pies del pancatalanismo cultural y la ética ecologista. Por eso perdió las elecciones, y por eso se tuvo que ir. Cuanto más lejos mejor. Por desgracia la actual dirección del PP balear no se ha propuesto para el nuevo año enmendar está situación. Y eso que la sociedad balear respondería al mensaje liberal conservador, dicen las encuestas que el 9 de marzo más de un 50% de la población dará su voto al PP de Mariano Rajoy.
Con la herencia de Matas y su estatut –que no es muy diferente al catalán- el govern de progres aprobó ayer la creación de una Agencia Tributaria de Baleares. Nos tienen que robar más para financiarse mejor, todavía quedan muchos logotipos que pergeñar.
la familia (en Baleares)
De nuevo en Mallorca descubro que el govern de progres que nos desgobierna ya se ha sacado de los presupuestos autonómicos un nuevo logotipo. El metro continua inundado pero ya tenemos logotipo nuevo. Del primer pacto heredamos un logotipo turístico y una ecotasa –suponemos que para pagarlo- y del actual no sabemos lo que nos traerá. De momento no hay hospital pero sí comisarios lingüísticos, no hay infraestructuras en marcha pero sí nuevos logotipos.

Esto, y por lo que puede leerse en la prensa balear, me lleva a pensar que este govern de progres tiene muchos puntos en común, mal que le pese a Pepiño Blanco, con la Iglesia. Sí, la santa, la católica y la romana. Como lo leen, con las tres. Parece ser que “la familia es lo primero” y el “El Pacte lo sabe y por eso ha emprendido una esforzada carrera para colocar a todos sus allegados -aquí no importa el género ni la paridad ni tampoco el sexo, ese arcaísmo intolerable- en las arbitrarias ventanillas de todas las conserjerías.” Pero no solo eso, pues Miquel Barceló une a la Iglesia y al Govern a través de su obra. Para la Iglesia una capilla moldeada en arcilla que parece una cripta tribal y para el govern un logo que no califico para que juzguen ustedes mismos.
Disculpen mi falta de sensibilidad artística y mi escaso apego hacia la familia.
año electoral
Entre conejos y propinas ha empezado un año que estará marcado por las elecciones del 9 de marzo. Ese día los españoles decidirán si ratifican al gobierno que surgió tras los atentados del 11 de marzo o si aquello fue un despiste pasajero. De momento las primeras encuestan reflejan que la partida está reñida y que los contrincantes tendrán que poner toda la carne en el asador para ganar las elecciones. Dicen que Julián Santamaría es el mejor “leyendo” las encuestas y en la vanguardia nos dijo ayer que hay empate técnico. Algunos dirán que es un encargo del PSOE para que sus votantes, creyéndose vencedores del partido, no se queden en casa. Pero Santamaría no trabaja para el PSOE sino que algunos del PSOE trabajan para él. La cúpula socialista está preocupada y el Índice de Confianza del Consumidor está por los suelos. Si se analiza este índice se comprobará que su caída en año de elecciones ha coincidido con un cambio de gobierno. No es una ley pero sociológicamente hay que tenerlo en cuenta.
Todavía es pronto y, sabiéndo que tengo unas preferencias claras y definidas de cara a que partido me gustaría que formase gobierno, me siento incapaz de prever un resultado electoral que algunos parecen dar por supuesto. No porque no quiera mojarme y arriesgarme sino porque todavía es pronto para aventurar un pronóstico. Pero estén tranquilos que llegado el momento me mojaré y aquí mismo dejaré por escrito mi apuesta personal. No mis deseos –creo que lo mejor para todos es que Zapatero abandone la Moncloa- sino lo que crea que va a ocurrir. Pero eso, me temo, no podrá ser hasta que los principales contrincantes salten al ring de los debates televisados
un nuevo año
No pregunten cómo, pero terminé el año tomando las uvas en Gibraltar. Lo normal hubiese sido salir de fiesta -pero eso está muy visto- así que ¿qué mejor alternativa que plantarse en el medio de la plaza colonizada y reivindicar su soberanía a ritmo de la tradición de las doce uvas? Ya saben lo extravagante y excéntrico que uno puede llegar a ser. Llegamos a Algeciras por la tarde –una ciudad más africana que europea- para acercarnos a Gibraltar –una ciudad más inglesa que española pero más española que africana, curiosidades de la Historia- y por la mañana acercarnos hasta Tarifa, y contemplar a la luz del primer amanecer del año que, a veinte grados, bañaba las orillas del Mediterráneo y el Atlántico. A la vuelta, despertar en un Madrid de mucho frío, algo de lluvia y todo un año por delante.
Si la experiencia parecía imposible los que fuimos la vivimos alegremente, y seguramente, por sus características, será irrepetible e inolvidable. Fuera de España, pero entre españoles; sin campanadas pero con uvas; entre ingleses pero hablando español; y entre alcohol pero sin beber una gota. Una noche vieja diferente y necesaria en momentos extraños de cambio que siempre supone la entrada en un año nuevo. ¿Propósitos para el 2008? Como dice mi portera cada mañana: ¡A la tarea! Pues eso. ¡Y feliz año!









