No, Jaume Matas no ha sido el “liberal isleño” ejemplar de talla nacional sobre el que ahora muchos escriben panegíricos. A muchos nos gustaría poder escribir sobre el adiós del mejor presidente que ha tenido la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares, pero por desgracia el mejor “president” no es digno de grandes alabanzas. No quiero hacer leña del árbol caído pero Matas ha sido un gestor razonable de un gasto público que se podría adjetivar de socialista pactando con la ahora diabolizada María Antonia Munar y permitiendo el pancatalanismo cultural adoctrine desde las guarderías hasta la Universidad a todo nacido o venido a las islas.
Lo mejor del president saliente ha sido su abandono de la política. Si tal y como manifestó en la rueda de prensa pensaba dejar la política en las próximas elecciones ante la previsión de un nuevo pacte de progres lo mejor era abandonar el barco para encontrar lo antes posible un nuevo capitán capaz de coger el timón del PP Balear y ponerlo en un buen rumbo. Las incógnitas son muchas y la travesía del desierto que, al igual que Aznar, nos ha dejado Matas será muy dura: un canal de radiotelevisión autonómico controlado por la secta pancatalanista y un estatuto de autonomía de ambiciones equiparables al de Cataluña pero con sonrisa. Decía Churchill que si tienes que declararle la guerra a alguien ¿qué te cuesta hacerlo con una sonrisa? Con una sonrisa los baleares veremos cine en catalán doblado en Cataluña, tendremos una policía autóctona, una gran demanda histórica de la sociedad balear, un memorial balear de la memoria histórica…
El domingo los baleares despertamos con el enfado del Bloc por su falta de participación en la formación del nuevo pacte. El lunes el PSIB-PSOE cedió más consellers y competencias, entonces fueron algunos sectores de UM los que se molestaron con la dirección de su partido por no haber escuchado las propuestas de los populares. Dicen las malas lenguas mallorquinas que el Pacte estallará por la ambición del no alcalde Miquel Nadal. Pero el pacte ha llegado, es mejor media consellería que el destierro en la oposición. Habemus "Pacte pel Canvi". Cosa diferente es cuanto durará esta legislatura pues con el nuevo estatuto el presidente del gobierno balear tiene la capacidad de disolver el Parlament y convocar elecciones. La inestabilidad y las luchas intestinas dentro del pentapartito serán cainitas, como la primera vez, es posible que estemos frente a una legislatura que se agote antes de los cuatro años.
Esperemos que no ahuyenten a los turistas como la otra vez, esperemos que la recesión económica no llegue a las islas, esperemos que grandes infraestructuras vitales para la buena atención sanitaria se lleven adelante (las obras del nuevo hospital ya han sido paralizadas) y esperemos que el lavado de cerebro a nuestros hijos no sea irreversible. Por lo menos tenemos que agradecer que el pacto ha sido hecho público. Que Santa Catalina Thomas nos pille confesados, aunque yo prefiero encomendarme a Sor Francinaina Cirer.







