Las elecciones se acercan, las campañas de los candidatos se hacen cada vez más presentes y los partidos ponen en marcha su maquinaría para conseguir el mayor número de votos. Y dentro de una de estas estrategias se encuentra la de colocar a MªAntonia Munar el sitio que le corresponde, que no es otro que el que le dan los escasos votantes que tiene: una posición marginal dentro del espectro político balear.
El archipiélago balear constituye una Comunidad Autónoma uniprovincial, esto hace que tengan cierta relevancia los Consejos Insulares como órganos de gobiernos descritos en la Constitución y desarrollados en el estatuto de autonomía. Según nuestro estatuto –antes de ser reformado- la representación de los partidos en los “consells” era proporcional a la que se conseguía en el Parlamento balear pero a nivel insular. O lo que es lo mismo votábamos listas para el Parlamento y de allí también se extrapolaba la composición del Consell Insular según la representación obtenida. Pero llego el gobierno Matas, negoció con el resto de partidos y se fue a Madrid con un nuevo estatuto bajo el brazo. Sin refrendarlo (nos ahorramos el ridículo, por no escribir farsa democrática, catalán o andaluz) ni desearlo, del día a la mañana los baleares nos encontramos con un nuevo estatuto sin saber muy bien para qué. Uno de los aspectos reformados es el aumento de la relevancia en el gobierno insular de los consejos que ahora tendrán listas propias diferentes a las del Parlamento balear.
En Mallorca se librará una batalla que muchos dábamos por perdida. Por no quererse plantear. La estrategia del Partido Popular, concediendo todos los caprichos y concesiones de la Monarca, consiste en arrebatarle la presidencia del Consell de Mallorca a Munar en las urnas. Si antes la posición de privilegio en el Parlamento balear le permitía poner y quitar gobiernos, hoy los tres escasos representantes de UM no tendrán posibilidad de gobernar el Consell ante una abrumadora victoria de las listas del Partido Popular al Consell de Mallorca. Para ello han colocado a una primera espada del partido, mujer aguerrida, joven y mucho más mallorquina que la catalanizada Munar: Rosa Estaràs. La apuesta es arriesgada pues Ibiza puede regatear el voto decisivo para una mayoría absoluta en Baleares que no requiriese claudicaciones ante partidos minoritarios que se dedican al chantaje. Pero en Mallorca ya se habla del efecto Estarás y aunque el PP perdiese el govern Balear –y volviésemos a los años oscuros del Pacte de Progrés- el gobierno de Mallorca estaría asegurado permitiendo un mínimo de oposición al socialismo colectivizante y catalanizador del resto de partidos que no son el Partido Popular.








Yo creo (y espero) que Rosa Estaràs arrebatará el Consell de Mallorca a MAM. Esta señora (la Munar) ha conseguido algo casi imposible: ser igual de detestada por la derecha que por la izquierda.
Lo de un nuevo Pacte de Retrocès no lo digas ni en broma hombre…
Comment by Daniel — 30 March, 2007 @ 8:13 pm
Lo de Munar es vergonzoso, menos mal que han decidido dar la batalla. Lo del Pacte siempre es una desgraciada pero no imposible posibilidad.
Comment by daimon — 31 March, 2007 @ 12:59 pm