Desde que el deseado volvió y traicionó a la España constitucional los liberales llamaron serviles a los realistas y colaboracionistas antiliberales. Eran serviles al absolutismo y traidores a la Nación.
El servilismo se continuó practicando y llega hasta nuestros días. Pero nunca pensé que pudiese hacerse tan presente en una Universidad que se dice pública y que, por tanto, es de todos. De unos más que de otros, claro.
Ayer mismo la sala de juntas de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense abrió sus puertas y encendió los micrófonos a las voces serviles del chavismo. Si no basta con que Venezuela sufra las políticas antiliberales y populistas de Hugo Chávez y su movimiento Quinta República también en España se nos dice que debemos apoyarlo.
Un Manifiesto repartido y leído en voz alta –imaginaos los bostezos del auditorio- bajo el título servilón de “Si fuéramos venezolanos votaríamos a Chávez” (o similar) era la punta de lanza de una mesa redonda crítica con nada y debate consigo misma. El discurso servil de quienes hablaron sólo pudo ser superado por la presencia y discurso del embajador de Chávez en España. Pero lo peor no fue el acto en sí, que ya tuvo el precedente de la visita del mismo Chávez en nuestra querida Facultad sino la presencia de la misma vicedecana Paloma Román Marugán. De esta forma se legitima un acto partidista a favor de la reelección de un presidente y no otra en las próximas elecciones venezolanas y además se apoya los crímenes y atropellos que soportan los venezolanos secuestrados por su propio gobierno. No es sólo apoyar un acto de campaña en la Universidad –imaginad el escándalo si se hiciese lo mismo con un acto del PP o del PSOE- sino que es un acto de una democracia precaria en vías de convertirse en una dictadura formal. Claro que según la doctrina Moratinos –gran aportación teórica al mundo científico- Chávez no sería un dictador sino el presidente de un país en situación de dictadura.
Todo descrito por un alumno, que al igual que muchos de los alumnos que allí nos encontrábamos, se vio secuestrado por la promesa de un futuro punto adicional a la nota final de su examen. Coacción positiva podría llamarse. Estuve, escuché, ví, firmé y no aplaudí. Todo en vista a mi expediente y la futura calificación del profesor que ahora no nombraré.
Estos hechos me entristecen y hacen que desaparezca cierta esperanza de futuro. Un futuro que será de quienes hoy nos estamos formando entre estas y otras paredes. La educación es el futuro y lo de ayer fue un acto de adoctrinamiento de todo cuanto representan nuestro sistema de libertades y derechos. Un acto de servilismo vomitivo en el peor sitio en el que podría producirse, lo contrario a un lugar de aprendizaje, debate y crecimiento personal.







me alegro de haber estudiado ingeniería. estas cosas en mi facultad no pasaban, aunque hubiera mucho profe progre criticando las decisiones del gobierno aznar en materia de comunicaciones (as usual).
pero lo que más me indigna es que la asistencia se viera motivada por un chantaje sobre la nota. entiendo que ahora no quieras ni debas hacer nada, pero, como decían en aquella comedia, “guardalo en el termo, para tenerlo bien calentito”, y denuncialo con todas las de la ley cuando termines. así podrás ahorrar el esperpento a futuros estudiantes…
o no, porque como dices, la universidad ahora mismo se encuentra al servicio de los más bajos instintos progres. que le pregunten a Carrillo…
Comment by HLH — 23 November, 2006 @ 2:55 pm