Al tiempo que escribo estas líneas veo como nieva sobre la bella ciudad de Madrid como nunca antes un servidor había observado en su vida… Esta nieve cae sobre la calle Serrano de la capital de España, una calle que siempre va a estar en mi memoria plagada de gente, sufriendo en persona el temporal que azota a la península ibérica en estos días, manifestándose por lo que todos consideramos una evidencia deplorable y vomitiva: la claudicación de los demócratas mediante las conversaciones de nuestro gobierno legítimo con la banda terrorista ETA.
Desde hace menos de un año me he visto en la fea obligación de ir a varias manifestaciones; digo fea porque considero este derecho como algo que se debe usar lo menos posible, y es que pienso que a los gobiernos democráticos donde se les debe decir por donde ir o dejar de ir es en las elecciones generales, y no pataleando en las calles… Pero la situación es ya insostenible. Desde que hace dos años el actual socio de gobierno del PSOE, José Luís Carod Rovira, pactara en Perpignan con los terroristas el fin de hostilidades en la Comunidad Autónoma catalana pero, eso sí, siempre respetando el derecho de estos de seguir haciendo y deshaciendo en el resto de las regiones y nacionalidades de España, los españoles hemos tenido que ver una astuta y calculada función que sólo debe y puede ser calificada como REPUGNANTE.
El presidente del gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, en el debate del estado de la Nación del 2005 hizo algo inaudito; pedir al parlamento la autorización pertinente para entablar un diálogo con los violentos, eso sí, sin consultar con las propias víctimas y sin el consentimiento del partido representante del 40% de los españoles, el PP. Durante estos meses hemos visto como numerosos e históricos etarras pedían, por primera vez en la historia, venir a España a cumplir sus condenas, hemos observado como se aprobaba un estatuto de autonomía en la comunidad catalana del gusto de los independentistas vascos, hemos tenido la desgracia de ver como un increíble jurista, fiscal desde hace lustros y líder en la lucha contra ETA, Eduardo Fungairiño, era cesado por el fiscal general del Estado (¿o debería decir del gobierno?) para alegría de aquellos que defienden la violencia en pos de conseguir sus objetivos… En fin, son ya demasiadas cosas… Da la impresión de que el gobierno cumple con lo que la ETA le pide para, así, no tener atentados mortales y poder jactarse de “mil días sin muertos”. ¿A caso eso no es claudicar? Yo creo que sí.
Lo que hoy hemos pedido era, ni más ni menos, que se acaben estas vergonzosas conversaciones y que se vuelva a la fructífera estrategia del Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo, que la lucha contra ETA sea de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y que no se nos falte a la verdad. Si Zapatero se cree en derecho de hacer lo que está haciendo que nos lo diga, que nos informe puntualmente, día tras día, y nosotros ya sabremos como juzgarle en las elecciones. Pero que no nos mienta.
Da auténtica tristeza ver como la delegación del gobierno dice que no había más de 150000 personas cuando la calle Serrano se había convertido en un mar humano desde la propia plaza de la República Argentina hasta la de Colón. La falta de respeto hacia aquellos que hemos salido a arropar a las víctimas y a hacia ellas mismas es, por ser medianamente educado y respetuoso, avergonzante. Ya parece que da todo igual, que la memoria, la dignidad y la justicia son entes pisoteables y que las leyes y la constitución son meros adornos de lo que ellos llaman democracia.
Señor presidente, se lo hemos gritado hoy muchísimas personas, liberales, conservadores e incluso SOCIALISTAS. ¡Dimita usted! Hágalo por respeto a lo que en cierta jornada de reflexión dijo el que hoy es portavoz parlamentario de su partido en el congreso de los Diputados… “Los españoles se merecen un gobierno que no les mienta”.
por Diego Spottorno








Lo que se escuchaba ayer por los scanners que interceptaban estas conversaciones fue eso: que con los datos recogidos desde el aire por los helicópteros que sobrevolaban la manifestación, y con los cálculos hechos por la propia Policía Nacional, no la Municipal, había entre un millón doscientas mil personas y un millón cuatrocientas mil.
Comment by daimon — 26 February, 2006 @ 9:07 pm