Una colaboración de Dj Sergi.
Una vez más la sequía asola nuestro país, y esto no debería suponer motivo de mofa alguna, puesto que de agravarse la situación las autoridades se verían obligadas a ordenar restricciones en el uso de este bien tan necesario como es el agua.
Pues bien ayer, día 25 de Mayo, en el programa de Buenafuente, ese personaje de grandes orejas y lengua viperina, llamado Palomino, como cada semana debía tratar un tema, y en esta ocasión tocó la sequía. Tras contar unos cuantos chistes continuó enunciando algunas de las soluciones posibles para acabar con la sequía, ¿y qué eligió?, por supuesto el Plan Hidrológico Nacional. Ese proyecto del PP, mediante el cual se pretendía paliar este problema y proporcionar agua a las regiones de España más secas.
Este proyecto ha sido derogado por el gobierno ZP, por considerar que beneficiaba a los campos de golf, ¿?. Pues he aquía donde entra nuestro amigo el orejón. Su definición del PHN más o menos fue la siguiente: “es un plan que pretende acabar con la sequía, ¿cómo?, pues trasvasando agua del Ebro a las regiones de Valencia y Murcia, para que sus campos de golf no se sequen, porque si no la bola no se está quieta, y así se construyen pisos alrededor y problema solucionado”. Dentro de su discurso hizo especial hincapié en Valencia, de la que dijo: “pobrecitos que no tienen agua”, y en los pisos, que se construía tras “zaplanar” el terreno.
El humor es sano si no se utiliza como arma de destrucción masiva, y menos si es política. Este es un problema en el que recae tanto Buenafuente como sus colaboradores, politizar el humor.
Ya está bien de criticar un proyecto basado en la solidaridad del agua con todos los españoles, no olvidemos que el Ebro vierte al Mediterráneo tanto como para acabar con la sed de media África y no solo eso, sino que además cada año se desborda con las lluvias, y se agua va directamente a las alcantarillas y no a los grifos de las casas. Y en cuanto a lo de Valencia, ya huele este programa, son demasiadas puyas diarias hacia sus vecinos. Los catalanes deberían dejar de mirarse







